Posteado por: desdetegus | 3 octubre 2013

Lo que fué y lo que no fué Francisco Morazán

Fue un ser humano que se desenvolvió en un espacio y tiempo determinado, bajo circunstancias específicas. Siendo de carne y hueso, fue poseedor de virtudes y errores. Como el poeta Neruda, él pudo admitir. “Confieso que he vivido”.

No fue un semidios pétreo.

Fue básicamente autodidacta, dotado de ingenio nato, curiosidad intelectual, de conocimientos. Su talento y preclara inteligencia compensaron su parcial educación formal.

No fue egresado de una institución de estudios superiores, lo que otorga más méritos a su actuación pública.

Fue defensor de la soberanía patria amenazada por el expansionismo ingles y el revanchismo hispano. Recuérdese que Gran Bretaña se había apoderado de Belice e islas de la Bahía, eventualmente convertidas en colonias, e indirectamente, por medio de los reyes misquitos, ejercía protectorado sobre esa región.

No fue ‘vende patria’  ni entreguista. Fue impulsor  de la educación popular, gratuita, laica y obligatoria. No respaldó el dogmatismo ni las visiones maniqueas. Fue estadista visionario y gobernante progresista, acatando la voluntad popular. Impulsor de la construcción de una canal interoceánico por Nicaragua como motor de desarrollo para el istmo. Acató y defendió el imperio de la Constitución, rechazando la dictadura que incondicionalmente le ofrecían los conservadores guatemaltecos. 

No fue arbitrario en sus actuaciones públicas y privadas, tampoco tirano ni déspota.

Fue creyente, y masón, profesando “la Religión de Jesucristo”.

No fue fanático ni religioso ni clerical. Fue integracionista. No fue separatista ni impulsor de la desintegración de la Patria Grande en cinco repúblicas.

Fue pacifista, a pesar de tener que empuñar las armas para defender la unión y la soberanía nacional. Fue generoso en la victoria, ordenando tras sus triunfos militares que fueran liberados los prisioneros de guerra. No fue militarista ni le animó el deseo de venganza. Esa actitud generosa lo asemeja a Cristo Jesús crucificado. Tampoco fue mercenario ni soldado de fortuna.

Fue revolucionario, antiimperialista y anticolonialista, opuesto tanto a los intentos españoles de reconquista como a los designios expansionistas ingleses. Intentó el reemplazo de estructuras caducas, coloniales, basadas en el privilegio de clase, la supresión de gremios y fueros, la abolición del monopolio mercantil e ideológico, los títulos nobiliarios, sustituidos por el capitalismo, las libertades de conciencia, prensa, comercio, religión, la eliminación de la servidumbre y su reemplazo por la ciudadanía, la separación entre Iglesia y Estado, el matrimonio civil, el divorcio.

No se opuso al cambio, por el contrario, descarto la usencia de dinamismo social. No fue defensor ni restaurador del orden colonial, de “las sombras del pasado”  ni protector del pretérito.

Fue estratega, improvisado pero brillante, obligado por la fuerza de las circunstancias debió empuñar las armas; fue guerrero mucho más victorioso que derrotado, siendo magnánimo en el triunfo y ecuánime en la adversidad, sereno y enérgico en el fragor de la batalla. No practicó el revanchismo, la persecución política ni la venganza.

Fue comerciante de añil y maderas, con socios mercantiles centroamericanos y extranjeros. En esa práctica continuaba la tradición familiar. Sus transacciones fueron transparentes, no utilizo el poder para promoverlas.

Fue patriota, héroe, mártir y prócer, consecuente con sus principios e ideales, dejándonos un ejemplo intemporal de honor, grandeza, dignidad, integridad, sometimiento a la voluntad popular. No fue traidor a la patria

Fue político de altura, actuando en base a la ética y la moral: el bien público, la defensa de la unión republicana, la soberanía nacional, el progreso material, la reconciliación de los centroamericanos.

No albergó ambiciones personales o familiares ni recurrió  a los arreglos ocultos ni al uso de la violencia y la represión como medio de alcanzar objetivos.

Fue  eficiente y honesto funcionario público: secretario General del Estado de Honduras, Presidente del Consejo Representativo, Jefe de Estado en Honduras, El Salvador, Costa Rica; Presidente de la República Federal, actuando siempre dentro del marco de la legalidad y la probidad.

Fue hombre letrado y de ideas, sus Memorias, manifiestos, proclamas, arengas, mensajes presidenciales, así lo confirma y dan cuenta de su pensamiento ilustrado influido por el Siglo de las Luces, la Revolución Francesa, la independencia de Estados Unidos, el liberalismo político y económico, revelando al hombre dominador de la palabra escrita, del estilo y del idioma. 

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