Posteado por: desdetegus | 7 enero 2014

Me gustaría un nuevo ministro de Turismo…

…que entendiera a cabalidad lo que es un café especial y su importancia  para la economía y la imagen del país. Debería reconocer (y saborear) las cualidades de un café de Marcala, de Copán, o Santa Bárbara, por citar algunos. Más aún, debería haber estrechado la mano de algunos de los pequeños productores que construyen, allá en las frías montañas de Celaque, Guajiquiro o El Portillo, una de las mejores reputaciones de Honduras. Un nuevo ministro que nos hiciera ver a nuestro propio Juan Valdéz.

También me gustaría que el nuevo ministro de Turismo apreciara los puros hondureños. No es necesario que los fume, pero debería ser más fácil construir una marca de país cuando ya tienes cinco, diez o más puros ubicados entre los mejores 100 del mundo según la revista Cigar Aficionado (y en ocasiones, dependiendo de la marca, entre los mejores 10 de todo el planeta). Café y puros. Ya van dos.

Me gustaría tener un nuevo ministro de turismo que ya hubiese navegado el río Plátano con Jorge Salaverri y conocido, cara a cara, el tesoro enorme que guarda nuestra Mosquitia. Caray, me sorprende tanto que la BBC de Londres, NATGEO y hasta Ewan McGregor hagan programas de televisión en nuestro mayor escenario natural…y el gobierno no. Algo deben de saber ellos que nosotros desconocemos.

Pero bueno, ya que estamos por allí, sería oportuno que el nuevo ministro o ministra aprendiera las suficientes palabras de las lenguas Pech, Tawahka y Miskito para valorar las infinitas y positivas consecuencias de establecer un programa de protección y difusión de nuestras lenguas nativas. Y es que además de incrementar nuestro orgullo como nación, se nos abrirían un abanico de ofertas de apoyo técnico y financiero (no reembolsable), de parte de los organismos e instituciones internacionales. Dinero para este y otros proyectos de protección del patrimonio cultural tangible e intangible. De pilón, obtendríamos decenas de páginas enteras (y gratis) en las principales revistas de viaje del mundo. Así que cuente tres.

Me gustaría un funcionario o funcionaria que entendiera la importancia trascendental de los más de 200,000 visitantes que llegan anualmente al país a operar labios leporinos, restaurar dentaduras, construir escuelas, reparar iglesias o donar su tiempo y trabajo. El turismo de voluntariado es el más leal, el más limpio y el que siempre regresa sin necesidad de campañas de publicidad. Vienen porque en verdad aman a Honduras. Y aunque nunca le han parado bolas, cuente uno más. 

Estoy convencido que nuestro nuevo funcionario (y empleado del pueblo) debe saber quién fue Kinich Yax Kuk Mo, la importancia de lo que inició y  lo que significa el texto inscrito en la parte superior del monumento conocido como Altar  Q.  No es algo “jalado de los pelos” pedir esto, puesto que ya ha sido publicado varias veces y es innegable que a lo largo de su contrato de trabajo, tendrá que ir muchísimas veces a la oficina del mismo nombre, allá en Casa Presidencial. Eso es lo menos que debe de saber.

Copán es nuestra joya arqueológica (siga contando) y la causa de que nos visiten decenas de miles de extranjeros, aún y cuando cerca del 65% de los viajeros internacionales llegan vía Guatemala. Tal vez será porque ellos, los guatemaltecos, al igual que los ticos, panameños y salvadoreños estén arriba de nosotros en la industria del turismo centroamericano. Ummm…algo deben de saber ellos que nosotros desconocemos.

En todo caso, tal vez el nuevo ministro o ministra de turismo sí deje bien claro que ni Copán, ni Ocotepeque pueden ser los sitios de veraniego del Chapo Guzmán  (aquí restamos todo…lo siento).

Sería importante que el nuevo, o nueva funcionaria, tuviera el certificado de guía de turismo (local o nacional) y que hubiese guiado grupos, tendido camas o atendido mesas. Hecho reservas en hoteles, conexiones de vuelo o escuchado reclamos por equipaje. Es vital que hubiese manejado equipos extranjeros de filmación, investigadores de universidades y misiones de doctores bautistas. Solo así entendería la importancia del Consejo Nacional de Turismo y que reactivar el Plan Estratégico que se elaboró hace algunos años es una buena manera de empezar todo otra vez.  Como nos decía mi sargento en la tropa: “Aquí nadie se manda solo”.

Me gustaría un nuevo ministro que hubiese ya intentado sortear los doce mil cuatrocientos treintas tres baches en las carreteras que rodean a Gracias, Santa Rosa, Copán y Ocotepeque. Es más, que haciendo un esfuerzo supremo, hubiese intentado recorrer  los últimos kilómetros de terracería lunar que hay entre la ciudad de Gracias y la entrada al parque nacional Celaque. Sencillamente es imposible llegar a la montaña más alta de Honduras..

Me gustaría un ministro que entendiera lo que es birdwatching. Que publicara guías de aves, de orquídeas, de plantas,…de todo. Guías de campo. Guías de ciudades. Guías de patrimonio cultural intangible. Y que ya se hubiese montado en los busitos del  “City Tour” en San José, Costa Rica para entender cómo es la cosa. Tan cerca…y tan lejos de nosotros.

Debería conocer el sur del país como la palma de la mano. Ver con ojos futuristas la Bahía de San Lorenzo, erradicar el consumo de cocaína en Amapala y capacitar a toda la población en el tema de servicio al cliente.

Digo todo esto, porque el turismo es el tercer o cuarto renglón generador de  ingresos del país (espero que no lo hayan dejado caer al quinto lugar). Dólares y euros LIMPIOS, sin intereses ni plazos moratorios. Por lo tanto, no es necesario que el big boss sea excepcionalmente brillante para entender que el empleado que ponga, debe de ser un experto en crear empresas. No en quebrarlas (ni las propias ni las ajenas). Y ese nuevo empleado debe de ser un hábil administrador con un agudo sentido de los negocios y el mercadeo internacional. No un político local de tercera o una cara bonita de escritorio que termine por rellenar de activistas del partido la institución rectora.

El nuevo ministro o ministra debería de provenir de la industria del turismo. De aquellos que se fajan a diario viendo cómo pagarles a los empleados, al tiempo que protegen su atractivo turístico y el patrimonio local. Alguien a quien le haya costado sudor, trabajo y frustraciones infinitas ser un ciudadano responsable.

Alguien que no tengamos que esperar cuatro años para que aprenda lo básico.

Eso me gustaría. ¿Y a ustedes?

Que la Fuerza nos acompañe…siempre.

Arturo Sosa

http://504honduras.blogspot.com/2014/01/me-gustaria-un-nuevo-ministro-de-turismo.html?m=1

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